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04.06 Gobierno y Políticas Públicas

GOBIERNO Y POLÍTICAS PÚBLICAS

Francisco Alvarado Arce
Investigador y Analista Político

La implementación de la política pública podrá apreciarse como un curso de acción o de inacción gubernamental, en respuesta a problemas públicos, que reflejarán no solo los valores más importantes de una sociedad, sino también el conflicto entre valores.


La teoría política de gobierno de partido da cuenta de las posibilidades que tienen los partidos gobernantes para influir en la composición y en las decisiones de los  gobiernos en sus respectivos marcos institucionales de acción política. Esta noción no es ajena a la función del PRD como partido gobernante. Sin embargo, vale la pena plantear en primer término conceptos que permitan dilucidar el objetivo de este estudio a partir de hacer una revisión de lo que significa conceptualmente el término políticas públicas para el caso que nos ocupa.

        Como ya se planteó líneas arriba, las políticas públicas son las respuestas que el Estado o el poder público, en este caso los gobiernos perredistas, otorgan a las necesidades de los gobernados, en formas de normas instituciones, prestaciones, bienes públicos o servicios. En este sentido, esta obligado directamente a la actividad del gobierno en turno en tanto ejecutor. Como también ya se mencionó involucra una toma de decisiones y previamente un proceso de análisis y de valorización de dichas necesidades.

        La implementación de la política pública podrá apreciarse como un curso de acción o de inacción gubernamental, en respuesta a problemas públicos, que reflejarán no solo los valores más importantes de una sociedad, sino también el conflicto entre valores. Pero de manera fundamental, dichas políticas a cuál de los muchos diferentes valores, se le asigna la más alta prioridad en una determinada decisión de un gobierno.

        En el caso de las administraciones surgidas de un proceso electoral, es posible detectar que la formulación de las políticas públicas surgen como decisiones y acciones legitimas de gobierno que se generan a través de un proceso abierto y sistemático de deliberación entre grupos, ciudadanos y autoridades con el fin de resolver, mediante instrumentos específicos, las situaciones definidas y construidas como problemas públicos.

        Desde este enfoque, la primera conclusión inmediata es que no toda acción de gobierno es una política pública, aunque sea presentada como tal, pero sobre todo, se trata de un grupo particular de decisiones y acciones con al menos las siguientes características:

1.      Son llevadas a cabo por autoridades públicas legítimamente constituidas. En tanto se desprenden de la agenda pública; son soluciones específicas de cómo manejar los asuntos públicos.
2.      Surgen como propuesta a una situación entendida como un problema que afecta el interés público, por lo que debe resolverse empleando recursos gubernamentales, en mayor o menor medida.
3.      Son políticas del desarrollo que permiten orientar la gestión de un gobierno para alcanzar sus objetivos.
4.      Se materializan mediante mecanismos concretos, privilegiando el interés de la comunidad por encima de los intereses particulares.
5.       El diseño, gestión y evaluación de las políticas públicas son una parte fundamental del quehacer del gobierno en turno
6.      Tienen como supuesto fundamental la discusión y acuerdo entre el gobierno y ciudadanía, respecto de qué debe resolverse, mediante qué mecanismos concretos y con qué efectos esperados.
7.      Es un conjunto de actividades (programas, estrategias, procedimientos leyes, reglamentos)  dirigido hacia un objetivo general. Estas actividades frecuentemente se acumulan durante años en caso de ser efectivas.

Gobernador con base en la instauración e impulso de políticas públicas es solo una forma de buscar resolver los problemas sociales más acuciantes. Es antes que nada, un estilo de gobierno, pues dan cuenta de la continuidad y permanencia de un partido en el poder, de la racionalidad de las acciones de gobierno implementadas, de la interlocución entre gobierno y sociedad, gozan de una categoría de legitimidad, están dirigidas a grupos específicos y se enmarcan en un esquema de solución de problemáticas de índole local y nacional. 

        Existe una diversidad de reglas que modelan la interacción gobiernos- partidos. De acuerdo con el investigador César Cansino lo partidos gobernantes desempeñan usualmente tres grandes funciones:

a)      la organización de los electores en la competencia electoral;
b)      la influencia en el diseño de políticas específicas, y
c)      el reclutamiento de la clase política

Este autor indica que la primera función, en realidad la realizan todos los partidos (en el gobierno o en la oposición); en cambio, las otras dos funciones revelan una mayor a menor influencia del partido en el gobierno o de menor a mayor autonomía del gobierno respecto al partido que lo postula. Ello deriva en dos tipos de extremos de relación gobierno- partido: 

1.      Influencia de partido mínima, o mayor autonomía del gobierno, donde el partido limita al reclutamiento de algunos miembros del gabinete, presiones clientelistas y demandas programáticas;
2.      Mayor influencia del partido, o mínima autonomía del gobierno, en este caso el gobierno solo formaliza tanto la designación del gabinete como la implementación de las políticas que previamente definió el partido.
3.      En ese sentido se infiere que la dimensión influencia/autonomía, en realidad, es bidireccional, pues no solo los partidos buscan influir en los gobiernos, sino que también éstos influyen y hasta llegan a controlar a los partidos: esta relación bidireccional también puede variar en temas específicos y que el gobierno o el partido considere fundamentales. Ello explica en buena medida las posiciones de principios que todo partido defiende por identidad ideológica frente al gobierno, tengan o no una relación de dependencia. 

En cuanto a la influencia de los partidos, lo más común es que ésta haga sentir de forma un tanto aleatoria y no programada, incidiendo en las consecuencias últimas de las políticas, antes que en su formulación propiamente dicha. La capacidad real que tiene el partido gobernante para imponer sus decisiones políticas es, no obstante discutible.

En cuanto a la dinámica de elaboración de políticas es posible identificar varias fases en las que es viable la intervención de actores políticos con el fin de promoverlas, rechazarlas o modificarlas: identificación o politización de un problema, formulación de soluciones, adopción de una decisión y la puesta en marcha de la decisión.

A partir del seguimiento de una decisión de políticas en sus distintas fases es posible identificar si la influencia del partido gobernante es relevante o limitada.
Cabe señalar, que en este proceso participan factores políticos e institucionales que pueden definir y modificar el rumbo de una política, aun cuando un partido influyente  o un gobierno autónomo esté decidido a sacarla adelante, tales como las dificultades inherentes a dinámicas y reglas del juego político que no son plenamente democráticas.

En este proceso resulta importante determinar qué actores tienen la capacidad, naturalmente, se ve reducida en medida prevalecen los rasgos como la concentración del poder, la ausencia de una división real de poderes, espacios cerrados a la oposición y a la organización corporativa de los grupos sociales.

En regímenes democráticos, además de las instancias institucionales, al menos tres actores políticos desempeñan un papel relevante en el proceso de toma de decisiones: los partidos, las organizaciones sociales y los grupos de presión. Sobre éste último factor, el gobierno no puede ignorar las expresiones abiertas o soterradas de intereses divergentes a us preferencias, pues son demandas a las que alguna forma tendrá que dar respuesta. Lo anterior es condición que se ha visto, en el caso de México, como inherente a la función gubernamental, pues está visto que un gobierno democrático no se reduce a la discusión sobre reglas y los mecanismos para el acceso al poder, sino también al ejercicio y al control al poder.

En el caso de los gobiernos emanados del PRD, lo anterior ha sido determinante en el curso del desempeño cotidiano de la administración pública. De ahí que cuando se habla de un gobierno de calidad, se alude a un gobierno que tiene una arquitectura institucional, contrapesos, y prácticas de gestión sobre como presupuesta, cómo se hace la planeación, cómo se usan los recursos humanos, cómo se innova, cómo se evalúan las políticas, y todo ello asociado principios de honestidad, legalidad, de eficiencia, de efectividad, etcétera. Puede haber un gobierno te tenga solidez institucional y contrapesos, que se apegue a los principios e incluso tenga otros atributos deseables, y que sea verdaderamente abierto, pero que no resuelva los problemas en el ejercicio cotidiano muchos gobiernos se enfrentan, y esa condición no es privativa de gobiernos que no son perredistas, pues en la práctica se ha comprobado que éstos también adolecen de la característica de ser gobiernos eficientes o que responden a las  necesidades de la sociedad que gobiernan.



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