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04.09 Gobiernos de izquierda

Gobiernos de izquierda deben humanizar 
sus políticas públicas


Entrevista a Gustavo Petro Urrego, Ex Alcalde de Bogotá Colombia






En su reciente visita a la ciudad de México, el reconocido ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro Urrego, en entrevista para Gobierno y Democracia, plantea  la necesidad urgente de que gobiernos de izquierda en todos sus niveles, establezcan nuevos modelos en sus políticas públicas y lo hagan con un sentido humanista y pensando siempre en “facilitar” la vida a la población.

Asimismo el también economista, ex militante del Movimiento 19 de Abril (M-19), y ex senador de la República así como candidato a la Presidencia de Colombia en 2010, recomienda que los cambios en las administraciones locales deben darse de lo “más simple a lo más complejo”.

Advierte que “la izquierda sigue repitiendo los modelos de la derecha en el manejo de la cuidad, pero ese modelo depredador ya no sirve, es urgente la necesidad de instalar una nueva agenda en el manejo del territorio,  es una responsabilidad de la izquierda que tiene que asumir, para ello tiene que estudiar y discutir dinámicas de vanguardia y de realidades del mundo de hoy”.

“Es imperioso que las formaciones políticas populares, sociales de vanguardia, progresistas, junto con la ciudadanía  construyan una agenda alternativa en el manejo del territorio que conforma su municipalidad o estado para mejorar y facilitar la vida de la gente”

Reconocido por su trabajo como alcalde de Bogotá, Petro Urrego logró reducir la violencia de manera notable en la ciudad que gobernó y logro darle otro rostro a la capital de Colombia.

En la amplia entrevista, en donde nos da a conocer su visión sobre los gobiernos de izquierda, Petro también nos habla del proceso de Paz en su país, así como  de su paso por la guerrilla.

Elpidio Tovar: Pensando en una agenda progresista y conforme a su visión ¿qué políticas públicas deberían impulsar los municipalitas del continente como políticas de izquierda?

Gustavo Petro:
Primero politizar el tema desde el punto de vista ideológico, pensar que aquí hay una agenda y una manera diferente de manejar las ciudades el territorio es hoy el espacio de la globalización por una parte y por otra  la deficiencia de la humanidad para poder mantener la vida en el planeta, entonces está lleno de tensión y el uso de la tierra se convierte como en el momento concreto en donde realmente el poder se verifica y ese es un elemento altamente político, el poder y la política, por tanto las agrupaciones alternativas progresistas de izquierda, populares o sociales,  tienen que tener una concepción y una agenda muy diferenciada sobre el manejo territorial.

Por ejemplo, el territorio es hoy para el capitalismo un espacio de acumulación de capitales, un espacio de mercado donde se asigna al uso de la tierra unas marcas que tienen que ver con la valorización en el mercado,  el precio de la tierra determina que los pobres ocupen las tierras más riesgosas desde el punto de vista climático, la expansión especulativa de las ciudades genera altas densidades de población en los bordes y ghettos  y de riqueza en pequeños polos.

El fenómeno de  puntos de trabajo y estudio cada vez más lejanos, produce una pésima movilidad, ese tipo de políticas provocan la depredación del territorio por parte del capital y las personas que viven ahí poco tienen que decidir sobre ese tipo de lógicas, es decir, la democracia pierde su sentir.

Elpidio Tovar: ¿Ante esto cuál sería la propuesta alternativa?

Gustavo Petro:
 Hay otra manera de ver el territorio, que es como el espacio para sostener la vida, la política de vida y política de muerte, cuando miras el territorio como el espacio para sostener la vida, las políticas  públicas cambian completamente, no se ordena la ciudad o el territorio alrededor del cargo, si no lo ordenas alrededor del agua,  eso te da un mundo completamente diferente.

Tenemos que ver la perspectiva de la sustentabilidad de la vida,  no pensar  en la lógica de la acumulación de capital global que hace que un territorio se homogeneice, si no que piensas en como sostener la vida, lo que significa como producir alimentos, incluso podría significar hasta cómo hacer que una acera combata el cambio climático, se puede pensar en alcantarillados diferentes, tienes que pensar en materiales diferentes para la construcción de espacios públicos.

Desde lo más simple hasta lo más complejo se tiene un cambio de políticas públicas y ahí es donde tiene que sentarse a la izquierda, que aún no es muy consiente estos temas, la izquierda sigue repitiendo los modelos de la derecha en el manejo de la cuidad, pero ese modelo depredador ya no sirve y surge la necesidad de instalar una nueva agenda en el manejo del territorio,  es una responsabilidad de la izquierda que tiene que asumir.

Para ello tiene que estudiar y discutir dinámicas de vanguardia y de realidades del mundo de hoy,  y que aunque están ahí, son escondidas por la prensa pero tienen que ser reveladas por las organizaciones progresistas junto con la ciudadanía para humanizar el territorio, es imperioso que las formaciones políticas populares, sociales de vanguardia, progresistas construyan una agenda alternativa en el manejo del territorio para sostener la vida en ese territorio.

Elpidio Tovar: En su gestión como Alcalde de la Ciudad de Bogotá, tuvo varios casos de éxito en la implementación de políticas públicas, algunos de ellos fueron en el área de superación de la segregación social y otro la lucha contra el cambio climático, podría hablarnos sobre esta experiencia.

Gustavo Petro:
Todos los indicadores sociales  económicos y financieros de la cuidad de Bogotá son los mejores en su historia, lo cual no significa que no se pueda avanzar más o que hemos llegado a un nivel muy alto de desarrollo humano, sino que, respecto a su pasado ha alcanzado un máximo nivel que hay que superar. Esos indicadores de éxito a nivel social, económico y financiero se pudieron producir a través de un agenda política progresista que gobernó a la cuidad durante varios años y que a mí me toco digamos la parte más exitosa de la Bogotá humana como la denominamos los últimos cuatro años.

Es una decisión política que parte de los ciudadanos y unos cuerpos organizados desde el punto de vista político que conforman una coalición de una nueva ciudadanía, teóricamente es lo que nos lleva al gobierno de la cuidad, y esa agenda progresista produce unos resultados eficaces.

En este sentido las sociedades se van volviendo más complejas, multicolores, llenas de singularidades y cuerpos atrasados mayoritarios, los cuales ven ese cambio social con mucho temor y terminan realizando prácticas discriminatorias que a su vez llevan a la violencia y a la pobreza, entonces hubo una gran agenda alrededor de este tema como superar las segregación social donde además articulamos un tema novísimo para la cuidad y el país,  que es todavía es nuevo, desgraciadamente para el mundo: la lucha contra el cambio climático.

Elpidio Tovar: ¿Cómo enfrentaron ustedes este complejo problema?

Gustavo Petro:
Hicimos como una especie de prisma donde toda la política pública incluida la de infraestructura, pasaba por el prisma de la segregación y  ello contribuyó a su vez a adaptar la sociedad al cambio climático, con esto las cuentas dan resultados complemente diferentes, transforman las concepciones de la política pública de una manera vanguardista y es un poco el resultado de la Bogotá Humana.

El proceso es  interesante porque va provocando una polarización, estas políticas públicas en general son bien recibidas, van generando poco a poco un nicho en la clase media, sin embargo, la agenda progresista no logra aun enamorar a los sectores medios de la sociedad, está más hecha para los sectores excluidos, cuando estos se vuelven muy minoritarios se tiene siempre el riesgo de perder elecciones, que fue lo que nos pasó y creo está pasando en gran parte de América Latina, pero es una agenda que con políticas públicas concretas,  tiene unos resultados concretos medidos y efectivos,  eso es un poco la virtud de lo que hicimos.

Elpidio Tovar: ¿qué se espera de la firma del acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno de su país?

Gustavo Petro:
Pertenecí a una época de insurgencia armada en toda América Latina que fueron las décadas de los 70´s y los 80´s, en un contexto que permitía el desarrollo de esa manera de hacer la política y de creer en la revolución a partir de la lucha armada.
El M19 fue una guerrilla de vanguardia en todos los aspectos, en sus modalidades militares, su audacia,  su capacidad de comunicación con la población se volvió muy popular y por lo tanto era el objetivo a destruir en ese momento. No se inscribió en el marxismo, no se inscribió propiamente en el socialismo, planteo la democracia como una Tesis.

En cierta forma fue vanguardia incluso ideológica y precursora de lo que después pasó, porque al dejar las armas prácticamente se desato  -a raíz de ese proceso- la convocatoria a un Constituyente y a pesar del asesinato del comandante del M19, ganamos las elecciones de la Constituyente y fue el primer triunfo de la época, junto con el del Presidente Allende, en el que un grupo de izquierda ganaba en una Constituyente un espacio muy importante de decisión. 

Fue una Constituyente que legislo una Constitución de avanzada y  vanguardia en el mundo, pero que no se aplica, de ahí los límites del discurso constitucional, no se aplica porque la realidad política del país es que cada vez es mayor la presencia del narcotráfico, o sea derivo hacia todo lo contrario de  lo que proponía esa Constitución.

Elpidio Tovar: ¿Cómo se da la presencia del narcotráfico en la vida política de Colombia?

Gustavo Petro:
Fue de la configuración de poderes de facto mafiosos, a la compra de prácticamente de casi toda la política del país, a la penetración dentro del estado, del Ejército, de la Policía, del Congreso de la República, lo que derivó en la fragmentación del estado y de la sociedad misma.

Se transitó del mundo del que había sido parte el M19, en un contexto de guerra fría y de insurgencias armadas, hacia un contexto en donde ya no existía la Unión Soviética, nosotros dejamos las armas en 1989 y la Unión Soviética se acabó en 1993, a una América Latina donde en 1998 ganó Chávez y se inició algo que no estaba concebido propiamente en los años 80´s, un ascenso pacífico al poder por parte de agrupaciones de izquierda en muchos países de nuestro continente.

Las  FARC, la guerrilla que se mantuvo en armas en Colombia, empezó a tener un contexto completamente diferente y adverso incluso a ese tipo de lucha, las FARC se articularon muy prontamente a los niveles bajos de la producción de hoja de coca, y  financiaron parcialmente su actividad con ese tipo de recursos  y eso fue provocando un alejamiento de la población, al punto que esta población termino rechazando a  la guerrilla y en ese contexto hoy adverso, es que se hace la negociación entre las FARC y el Estado.

Las FARC después de no haber acompañado al  M19 en 1989 en su postura de dejar las armas y en la posibilidad de irradiar la democracia en Colombia, termina en un proceso real de degradación,  a pesar de que podía mostrar fotos de miles de combatientes y provocar cierto impacto internacional a partir de su fuerza que llego ser muy importante desde el punto de vista militar hacia el año de 1997, ahí es cuando más fuerza tenía y  propició una negociación de paz que destruyó ella misma y lo que vino después fue el acenso al poder de Álvaro Uribe, que es el gran representante de todos estos ejércitos privados,  de los poderes que yo denomino mafiosos, y un debilitamiento militar de la FARC  a partir de la guerra en gran escala desatada por el Estado y llega hoy a una negociación producida en un marco el que cuenta con escaso apoyo popular y una disminuida fuerza militar propia.

Elpidio Tovar: ¿Cómo ha operado la oposición al Acuerdo de Paz en Colombia y que impacto ha tenido en la población?

Gustavo Petro:
El acuerdo es atacado por Álvaro Uribe y otros personajes de la derecha, la falta de popularidad tanto del gobernante actual Santos como de las FARC no atrae en las primeras de cambio a la población hacia el acuerdo, se va viviendo una situación difícil en la vida política del país, pero poco a poco la población a reaccionando, sabe que de todas maneras va a ponerle fin a una guerra de 60 años que ha generado cualquier cantidad de odios y un acumulado de violencia muy grande que pesa en la sociedad colombiana.*

A pesar de la impopularidad del Presidente, la sociedad ha venido apoyando cada vez más el Sí y abre una posibilidad, que si bien no se cimenta en la popularidad de las FARC ni en la de Santos, si empieza aparecer como una necesidad de la sociedad colombiana que es la integración de una constituyente que reforme desde el punto de vista democrático varios aspectos que están generando violencia en Colombia, como lo es la salud privatizada, la educación restringida para el conjunto de la juventud, la visión del territorio que cada vez es más importante y la justicia que no funciona en el país, incluso yo agregaría el tema del narcotráfico abordado desde una manera de entender eso y tener una política pública diferente a lo que ha sido la llamada “guerra contra las drogas” impuesta de los Estados unidos sin mayores resultados afectivos después de décadas.

Esa es la situación que tenemos, una oportunidad a si la definiría en una palabra sin ser demasiado optimistas, un país desgarrado, millones de desplazados  con heridas, que la violencia ha dejado en el alma del país y que se polariza incluso con unas fuerzas de extrema derecha muy poderosas con cierto campo popular de influencia, hay una oportunidad de democratización,  de recambio real, de salir de la violencia real, que a partir del acuerdo de la FARC se empieza a abrir como una opción posible para el país.

Elpidio Tovar: Por último le pediríamos una reflexión sobre el cambio climático.

Gustavo Petro:
Indudablemente estamos en la construcción de nuevos tiempos, el nombre que puede resumir los nuevos tiempos es el éxodo y el caos institucional producido por el primero.
Las sociedades ya están viviendo cambios dramáticos en su hábitat por efecto del cambio climático  lo que ayuda a producir éxodos, estos producen mayor pobreza y carencia, lo que se traduce en millones de personas que tienen que abandonar  sus territorios e ir hacia lo que creen que son mundos mejores.

Esos éxodos provocan reacciones políticas en los lugares receptores que generalmente van hacia formas fascistas del tratamiento de los problemas y va muriendo la democracia y esto va a aumentar año tras año, si hoy las cifras son de 10, 20, 30, habrá que aumentar un cero en el corto plazo, con lo cual, el caos político también va a aumentar en forma exponencial. Aquí las organizaciones políticas ya no solo deben dar respuestas nacionales, sino incluso transnacionales o globales.

Elpidio Tovar: ¿Cómo enfrenta la izquierda latinoamericana estos desafíos?

Gustavo Petro:
Veo a la izquierda un tanto atrasada en asumir la gravedad de los problemas y en tratar de darle a la población un camino ordenador y esperanzador. Sin caminos el caos cada vez será peor y el fortalecimiento de mafias y destrucciones fascistas de la democracia serán cada vez mayores.

Algunos filósofos veían en el éxodo oportunidades revolucionaras, pero ahora lo que se ve son oportunidades contrarrevolucionarias que se están provocando, así que hay que actuar en estas materias, y México es uno de los grandes países que está en la base del éxodo humano.

El cambio climático va a producir mayor éxodo en México y en general en América latina sobre todo en países que van a tratar de ir hacia el norte o hacia el sur, en pueblos que van a tratar de buscar para ellos un mejor vivir porque en su propio entorno territorial se destruyeron las condiciones mínimas de la vida. 

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