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06.09 Trump y la cultura mexicana

Donald Trump y la cultura mexicana


Margarito Cuéllar*

Comunidad artística vs. Declaraciones discriminatorias

No es de ahora que los mexicanos vinculados a la actividad cultural y artística se manifiesten contra las declaraciones, casi siempre rijosas, discriminatorias y antimexicanas, de Donald Trump. Desde sus días de campaña a la presidencia de Estados Unidos se veía venir una avalancha de malos augurios con relación a temas como migración y derechos humanos, y de rebote con aspectos específicos ligados al flujo de bienes y servicios culturales, intercambio artístico y vínculo para el fomento de las artes y las humanidades entre ambos países.

“A nosotros nos va a ayudar que haya un salvaje que no entiende lo que es México, que no entiende la cultura… el país tiene grandes culturas en el pasado, la olmeca, tolteca, maya y zapoteca, ellos tienen al Hombre Araña. El sueño es vivir en México, estar orgullosos de nuestro país, de nuestras raíces, de nuestra cultura, de nuestra comida, que es de primera, no como las hamburguesas y el hot dog”, ha dicho Hugo Stiglitz, actor y productor de la película El ocaso del cazador, que relata la historia de un norteño mexicano (Alejo Garza Tamez), quien decide enfrentar al crimen organizado a sabiendas de que las autoridades lo dejarán solo en su causa.

Lamentablemente, también hubo algunas voces de mexico-americanos con la autoestima tan baja que en plena campaña de Trump aseguraban que los latinoamericanos somos una cultura primitiva y subdesarrollada y que si el candidato republicano perdía las elecciones habría una carreta de tacos en cada esquina.

Mónica Lozano, directora de Alebrije Cine y Video, piensa que “ahora que el señor Trump quiere renegociar con México el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, habría que sacar al cine mexicano.”

“Tener al cine mexicano reconocido por el Mercado  Europeo es muy importante, sobre todo para los productores y creadores”, ha señalado Jorge Sánchez, director del Instituto Mexicano de Cinematografía, desde el Festival Berlinale una de las plataformas alemanas de mayor relevancia para el cine y en la que el séptimo arte mexicano se abre cancha en busca de alianzas e intercambios.
El cortometraje uruguayo-mexicano, que refleja una hipotética realidad para la cultura mexicana, titulado M.A.M.O.N. (Monitor en contra de mexicanos a lo largo de la Nación, por sus siglas en inglés), termina por convertirse en una amarga realidad para los miles de mexicanos que buscan trabajar en Estados Unidos. Se trata de un video de cinco minutos cargado de parodia, sátira y humor negro en el que del lado mexicano de lo que sería el muro de Trump se desata una lluvia de mexicanos deportados que de pronto empiezan a caer del cielo. Entre los deportados hay una Miss México y entre todos intentan rebelarse a un robot gigante con cara de Donald Trump que muestra una bandera gringa que dice “I don’t want you.En el corto hay actores y locaciones mexicanas con referencias a estereotipos como mariachis, la Catrina, un luchador enmascarado, el Chapulín Colorado y  Quetzalcoatl.

Hugo Aboites, rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en el artículo Trump, cultura y educación, publicado en La Jornada, considera que el análisis en la relación México-Estados Unidos es reducido si nos limitamos a hablar de migración, del muro fronterizo, de la paridad del peso con relación al dólar o del Tratado de Libre Comercio.

Y efectivamente hay que ir más allá, como dice Aboites, la llegada de un personaje beligerante como Donald Trump a la presidencia de Estado Unidos no es casual. Se hace evidente por una parte el avance de la derecha en ese y otros países, por la otra, la lección de que el triunfo de Trump no es necesariamente producto de la desinformación ni del atraso social y que las oportunidades de educación no siempre son garantía de civilidad.

Un último aspecto señalado por Aboites va con la idea de replantear la educación en México, lo que nos hace pensar en una revisión a fondo de la reforma educativa, que en muchos aspectos se queda a la saga de la cultura nacional, como raíz y fruto de lo que debieran ser los nuevos gérmenes de una sociedad más pensante y más crítica; es decir, más activa a partir de un modelo educativo más incluyente y menos burocratizado.


*Premio Nacional de Poesía de la Universidad Autónoma de Zacatecas 1985 y Premio Nacional de Cuento en 1997

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