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02.05 Desafíos para gobiernos de América Latina

30.03.2016

Desafíos que enfrentan los gobiernos democráticos de izquierda y progresistas en América Latina y Caribe


Irán Moreno Santos*

Al mes de noviembre del 2015 los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe y sus partidos en el gobierno y en la oposición enfrentan importantes desafíos, que de no resolverlos con inteligencia, sagacidad, responsabilidad y visión estratégica, podrían poner en riesgo sus gobiernos y el proyecto latinoamericano de integración.

Los gobiernos de Brasil, Chile, Argentina y Uruguay, enfrentan en su interior y ante su sociedad una grave crisis de credibilidad, por diversos escándalos de corrupción cometidos por funcionarios, familiares y dirigentes de sus partidos políticos. Esta falta de confianza ciudadana es producto de supuestos apoyos económicos a los partidos gobernantes en sus más recientes procesos electorales, otros son por enriquecimiento ilícito, unos más por tráfico de influencias y evasión de normas por parte de familiares y dirigentes de sus partidos en favor de empresarios nacionales o extranjeros y finalmente, este descredito se debe a la falta de transparencia y rendición de cuentas por parte del gobierno como instituciones públicas, sus funcionarios y dirigentes de los partidos políticos que los llevaron al poder.

Esta situación pone en riesgo a las instituciones del Estado, debilita a las autoridades ejecutivas, legislativas, de procuración de justicia y sin duda ponen en riesgo el proyecto político de cambio transformador que este impulsando el partido.

Esta vulnerabilidad mostrada en los gobiernos de izquierda es aprovechada por los sectores conservadores, las oligarquías, las iglesias, los partidos de derecha para criticar al gobierno, denostar al partido o colaciones de gobierno, evidenciar la incongruencia y exigir las renuncias al más alto nivel del gobierno. Las sociedades están siendo bombardeadas por los medios masivos de comunicación generando una narrativa contra los gobernantes, sus partidos y más aún lamentable y preocupante contra las instituciones del Estado.

A esta situación debemos agregar un elemento externo, la crisis financiera internacional que está dejando sin recursos a los gobiernos para continuar profundizando el modelo de bienestar que están construyendo desde su arribo al poder.

La corrupción, la opacidad, el tráfico de influencias y la crisis financiera internacional son los grandes males que deben combatir los gobiernos y partidos de izquierda y progresistas en la región. Esto no significa que otros temas como la seguridad pública, el crimen organizado, las desigualdades, la pobreza, la injustica y el desempleo entre otros, no estén presentes en las sociedades frente a su gobierno pero ninguno de estos problemas pone en riesgo la viabilidad del proyecto nacional de izquierda en cada uno de los países.

Los diferentes proyectos nacionales entre progresistas y neoliberales y los comportamientos honestos y éticos parecen no existir. Los medios de comunicación en poder de los grupos económicos dominantes desprestigian a la izquierda y encubren a la derecha, critican al gobierno y a los partidos que los impulsaron y muestran como opción de cambio a sus socios políticos. Pero al final atentan contra las instituciones del Estado, la democracia, el sistema de partidos y la política.

No importa que la sociedad tenga acceso a los servicios básicos o que millones de personas hayan salido de la pobreza o el analfabetismo o que se tenga un mayor salario y por ende una mejor calidad alimentaria, de vida y salud, eso no importa, lo que importa y desestabiliza es lo corrupto que salió la izquierda y sus funcionarios. 

 Ante esta situación lamentable provocada por los mismos funcionarios de los gobiernos, de los partidos y magnificada por los medios de comunicación, debemos proponer soluciones, debemos enfrentar el desafío y responder con acciones, acompañada de una efectiva estrategia de comunicación.

Estrategias de comunicación es el gran desafío,  la izquierda y nuestros gobiernos nos ocupamos en diseñar programas para el combate a la pobreza, reducir la brecha de la desigualdad, brindar educación, salud y un mayor salario, pero se nos olvidó la estrategia de comunicación para mostrarlo masivamente a la sociedad. Llegamos al gobierno nacional y no construimos nuestros propios medios de comunicación masiva, para mostrar nuestros logros y difundir nuestras políticas, para explicar y mostrar los avances y responder a quienes desde lo privado nos critica, denosta, descalifica y convoca al descrédito de la política, los políticos y las instituciones del Estado.

Llegamos al poder para transformar a la sociedad pero se nos olvidó transformar los medios de comunicación, se nos olvidó transformar las instituciones de procuración de justicia, se nos olvidó y se nos olvida transformar las instituciones de seguridad pública y de seguridad nacional. Queremos transformar el modelo económico, pero se nos olvida y olvidó ir desmantelando ese mismo modelo económico.

La izquierda gobernante y los partidos que lo acompañan deben actuar responsablemente y evitar caer en la tentación de ocupar espacios de poder para hacer negocios, debemos darnos normas internas de carácter ético, sancionar a nuestros dirigentes y militantes y ponerlos frente a la autoridad para que respondan por sus actos. Debemos impulsar una mayor transparencia, debemos rendir cuentas, crear nuestros propios medios de comunicación masiva. Debemos ir desmantelando los factores y actores de poder y apostarle a un nuevo modelo económico y de relación con la sociedad.

Debemos no solo decirlo en él discurso, también hay que hacerlo y mostrarnos a la sociedad como funcionarios públicos y no como los príncipes, los tlatoanis, los reyes o los sultanes.

Brasil, Argentina, Chile y Uruguay tienen que emprender estos cambios y aplicarlos antes de que los ciudadanos nos boten del gobierno.

Bolivia, Venezuela y Nicaragua enfrentan desafíos diferentes a los de la corrupción y el tráfico de influencias ya mencionados, eso no significa que estén exentos de estos mismo problemas o no vayan a enfrentarlos, pero su debate está en el sentido de la democracia y hasta donde la democracia debe considerar la viabilidad de un gobierno o un personaje y su éxitos por encima del poder popular o la voluntad ciudadana.

La paradoja en estos países latinoamericanos es que llegaron al poder para ser opción alternativa de gobierno con propuestas de cambios sociales, políticos y económicos en beneficio de y para las mayorías y profundizar la democracia a lo social; su apuesta de alternancia hacia la izquierda por la vía democrática fue lograda, pero hoy consideran que el proyecto aún no está concluido y tienen que mantenerse en el poder el tiempo que sea necesario. Ante esta situación modificar las leyes no reeleccionistas es su opción.
La pregunta es ¿qué tan positivo es para los partidos, el gobierno y la sociedad que estos gobiernos o sus líderes se mantengan en el gobierno más allá de dos periodos presidenciales de 8 o 10 años? 

Desde la posición de la izquierda democrática, esta situación no debería de suceder, puede seguir en el gobierno el mismo partido con cuadros nuevos que den continuidad al programa del partido e impulsen las políticas de gobierno contenidas en el mismo, pero no el mismo dirigente.¿ Qué hacer es la pregunta y como influir para que esto no suceda?. ¿Qué modelo debemos impulsar o deben impulsar los partidos de izquierda y sus gobiernos?: Este desafío a menara de cuestionamiento es a lo que nos enfrentamos.

Tenemos la izquierda latinoamericana y caribeña que construir un camino alternativo con las políticas que hemos desarrollado e impulsado. Requerimos saber que estamos haciendo en cada una de las principales ciudades y gobiernos nacionales y sistematizar nuestras políticas para desde mirar el bosque completo tangamos claridad de cómo construir una alternativa política y económica al modelo neoliberal existente.

Las izquierdas debemos reunirnos para conocernos desde lo municipal, hasta lo estatal y nacional, construir una red de comunicación en todos los niveles y un banco de datos electrónicos que nos permita consultar lo que estamos desarrollando en nuestros gobiernos, esta misma red debería contener a los impulsores de las políticas para compartir su presencia, su conocimiento y asesoría en la aplicación de estas políticas.

Los dirigentes y ex funcionarios debemos acompañarnos en los procesos políticos, para solidarizarnos con las autoridades electas y apoyar sus gobiernos, debemos ser más solidarios, más fraternos en busca de una equidad e igualdad para nuestras sociedades.
A manera de consigna de los 70´s la izquierda unida jamás será vencida.
Las conclusiones que propongo son:

Transparencia, rendición de cuentas, buenas prácticas democráticas, formación y capacitación profesional y técnica, renovación de cuadros, explotación de los medios de comunicación, transformación de los medios de comunicación social, discurso actualizado, manejo de las nuevas redes sociales de comunicación, acercamiento social, aceptación total de la democracia, aceptación de la alternancia, conocimiento de las políticas desarrolladas en nuestros gobiernos, intercambio de profesionales en estas políticas públicas, banco de políticas públicas progresistas y de izquierda, para la definición de un programa alternativo y un programa de gobierno alternativo para la izquierda democrática de América Latina.


*Irán Moreno Santos, Analista Internacional, Egresado de la FCPyS de la UNAM, Integrante del Departamento de Relaciones Internacionales-PRD

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