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04.07 Y después de prisión qué

¿Y después de prisión qué?...educación en cárceles

Ariana Ángeles García
Coordinadora Institucional del 
Colectivo de Estudios, Drogas y Derecho del CIDE.

Bote, jaula, botellón, de vacaciones, en la sombra, tambo, reclu, tute, son algunas de las muchas formas que se utilizan coloquialmente para llamarle a la vida en prisión. Sin embargo, lejos del simpático ingenio de estos seudónimos la realidad en los centros penitenciarios es una lucha constante por la sobrevivencia. Las malas condiciones en las cárceles alrededor del mundo son bien conocidas y México no es la excepción, de suerte tal que los problemas con los que  deben lidiar los internos van desde los más simple como tener un espacio para dormir hasta situaciones que ponen en peligro su vida y la de los demás internos, por ejemplo, la falta de atención médica en padecimientos graves como hepatitis o VHI, entre otras violaciones a sus derechos humanos.

Ante tal escenario, es lógico suponer el anhelo que representa para un recluso el día en que su condena finalice y pueda ser libre nuevamente. Sin embargo, aunado a todo lo vivido dentro de las prisiones, una vez liberados los internos deben enfrentarse a una dura realidad: reinsertarse en la sociedad. Hay quienes no están de acuerdo en el término reinserción o readaptación social,  argumentan que nunca dejaron de ser parte de una sociedad pues dentro de las prisiones se vive también en una, ya que se siguen reglas tanto formales como informales, sin duda una interesante y quizá interminable discusión.

Lo cierto es que una vez en libertad las personas deben encarar una serie de situaciones en las que pocas veces reparamos, por un lado al ingresar a prisión se piensa que dejan de ser problema para  la sociedad y por otro al egresar de ella  dejan de ser responsabilidad del Estado, así son varios los problemas que deben enfrentar al salir.  Uno de los más comunes es el shock social que experimentan, en las cárceles eran parte de una comunidad y fuera se encuentran solos e incluso muchas veces las familias no quieren saber nada de ellos desde que ingresan a prisión.

Otro es que deben encarar la falta de oportunidades laborales de un mercado de trabajo de por sí ya contraído y además deben enfrentarse al estigma social que representa haber estado preso. Ello  representa un grave problema ya que al no existir las condiciones para que puedan tener una vida fuera de prisión son propensos a reincidir. Según datos de la Auditoría Superior de la Federación y del INEGI, en los últimos años la reincidencia delictiva se ha incrementado considerablemente.

De acuerdo al Diagnostico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2015 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en ese año los organismos locales de protección a derechos humanos recibieron 10,144 quejas,  entre los  más vulnerados se encuentra el de a la reinserción social. El artículo 18 de la Constitución Mexicana establece como parte de sus objetivos la reinserción social, la cual debe hacerse a través del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte, con la finalidad de lograr un cambio en la actitud y mentalidad de los internos.Sin embargo, existe una grave carencia de estas actividades en el grueso de los centros penitenciarios.

En atención a esta problemática, desde 2005 en la Ciudad de México, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) en colaboración con Secretaria de Seguridad del Distrito Federal, implementó el Programa de Educación Superior en Centros de Readaptación Social (PESCER) con el propósito  de llevar a cabo dentro del Sistema Penitenciario del Distrito Federal programas de educación superior, investigación, difusión cultural y extensión universitaria.

El PESCER es un programa de relevancia a nivel nacional porque permite a los internos acceder a clases presenciales de nivel superior. En un inicio el programa se puso en marcha en las instalaciones escolares del Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla y en la Penitenciaría del DF con 3 grupos, 34 estudiantes y 9 profesores. Uno de los varios aciertos de este programa es que los internos son matriculados como alumnos de la UACM, es decir no se hace diferencia entre “estar adentro o afuera”, por lo que si alguien obtiene su libertad y no ha concluido sus estudios puede incorporarse en algunos de los planteles de la UCAM como cualquier alumno. También, si un interno es traslado a otro centro,  puede continuar con sus estudios sin retrocesos ya que hay vinculación del programa en sus distintas sedes.

Adicionalmente, el programa realiza campañas de salud con los internos y capacitación del personal penitenciario para sensibilizarlos al ejecutar su trabajo y tratar con los internos, es imperante  concientizarlos de que la educación ayuda a prevenir la reincidencia y es un factor clave para la seguridad,  por lo que ambos (educación y seguridad) no son entes separados.

A 10 años de su puesta en marcha, el PESCER registra 653 personas inscritas entre las distintas prisiones del DF.Las licenciaturas que ofrece el programa son Derecho, Ciencia Política, Administración Urbana y Creación Literaria; siendo Derecho la de mayor demanda por obvias razones. El programa ha logrado la titulación de siete internos y 36 han obtenido certificado de terminación de  estudios en alguna de las tres carreras.

Estos resultados tras 10 años de trabajo pueden parecer poco en términos numéricos. Sin embargo,  deben analizarse por lo menos en tres dimensiones. En primer lugar, no hay que olvidar que las condiciones en las cuales se desarrolla el programa son precarias en infraestructura,  por medidas de seguridad en los centros de reclusión hay muchos materiales que no pueden introducirse para las clases.

En segundo lugar, no es tarea fácil que profesores universitarios estén dispuestos a impartir clases en los reclusorios ya que  son muchos los tabúes respecto a las prisiones y a los prisioneros.

En tercer lugar, la relevancia que tiene el hecho de que este programa vea más que el delito o el agresor al ser humano que por distintos motivos termino preso y le brinde la oportunidad de obtener educación universitaria, aprovechando así el tiempo en prisión.

El Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA) plantea que las personas en detención constituyen un grupo altamente marginado y que la mayoría de la población en prisión ha enfrentado distintas formas de desventaja o exclusión antes de ser preso.

En ese sentido el programa les da una oportunidad a la que quizá fuera de prisión sería más complicado acceder. De acuerdo a la Dra. Mónica Pontones, una de las profesoras del programa, los internos muestran gran interés en aprender y eso les permite mantener su mente y tiempo ocupado.

Emprender programas educativos en cárceles es de suma importancia ya que la educación es una herramienta fundamental para generar cambios en la estructura social, la educación tiene la virtud de generar un impacto a nivel individual y colectivo, al educar a una persona en prisión es muy probable tener un efecto multiplicador positivo cuando queda en libertad.

Es cierto que la educación per se no exime de volver a delinquir,  no obstante el hecho de recibir educación en prisión disminuye la probabilidad de que ocurra, por lo anterior, la educación es un derecho al cual deben acceder todos los miembros de la sociedad, en reclusión o libertad.

Es fundamental transformarla idea de las prisiones como centros del crimen y convertirlas en verdaderas universidades. No hay duda de que si los individuos infringen la ley deben ser sancionados. Empero castigar sin dar herramientas para que amplíen su abanico de oportunidades al quedar en libertad, aumenta las probabilidad de reincidencia delictiva y un nulo aprendizaje por parte de los infractores.

Actualmente, las prisiones enfrentan un serio  problema de hacinamiento y existe un fuerte problema de violencia y descomposición del tejido social, así que  educar a los trasgresores de ley es acción urgente, si bien es cierto que no erradica, si disminuye de entrada estos tres graves problemas que son un tema pendiente y de suma importancia en la agenda tanto nivel nacional como local.


Referencias: 
BidaultMniszek, Natasha. Educación universitaria en centros en reclusión de la Ciudad de México. Decisio, Mayo-Agosto 2006.

EUROsocial. Educación Resultados del Sector Educación (2007).Programa de Cooperación Unión Europea - América Latina para la Cohesión Social. Disponible en: http://www.ciep.fr/sites/default/files/migration/publi_educ/docs/eurosocial-educacion-resultados-del-sector-educacio.pdf

INEA (2013). Educación para adultos en contextos de encierro

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